Image
Creatividad en la era de la inteligencia artificial: imaginar lo que la tecnología aún no puede copiar
Marzo 19, 2026

En un momento en el que la inteligencia artificial acelera la ejecución y hace que muchos productos y servicios se parezcan cada vez más entre sí, la verdadera ventaja competitiva vuelve a situarse en un terreno menos automatizable: la creatividad.


Con esta mirada se celebró en el marco de 4YFN, la plataforma de emprendimiento del Mobile World Congress, la sesión ‘Imagination Meets Technology: The Science of Creativity’. El encuentro reunió a profesionales del ámbito creativo, tecnológico y empresarial para reflexionar sobre cómo las organizaciones pueden cultivar el pensamiento creativo en la era de la inteligencia artificial.


Dividido en dos bloques, el segundo de ellos lo protagonizó un debate que estuvo moderado por Franc Ponti Roca, profesor de Creatividad e Innovación de EADA Business School, quien condujo la conversación entre tres perfiles internacionales vinculados a la innovación: Otto Plesner, cofundador y director creativo de Renaixance; Ella Weston, Senior Vice President Marketing y directora de WPP Stream, y Cecilia Mosze Tham, CEO de Futurity Systems. Precisamente ellos tres protagonizaron, con sus exposiciones individuales, el primer bloque del evento.


A lo largo de la sesión, los ponentes abordaron una cuestión central para las empresas contemporáneas: cómo mantener la originalidad y la capacidad de imaginar cuando la tecnología facilita la ejecución, pero también tiende a homogeneizar los resultados.

La creatividad como respuesta a problemas nuevos

Durante su intervención inicial, Otto Plesner, de Renaixance, defendió que el pensamiento creativo no debe entenderse como una inspiración espontánea o exclusivamente artística, sino como un proceso que permite abordar problemas complejos desde perspectivas diferentes.


Según explicó, la creatividad surge cuando se combinan disciplinas distintas y se cuestionan los marcos mentales habituales. Este enfoque resulta especialmente relevante en entornos empresariales donde muchas soluciones se repiten o se limitan a pequeñas mejoras incrementales.


Por su parte, Ella Weston, de WPP Stream, subrayó que muchas organizaciones intentan resolver desafíos completamente nuevos utilizando herramientas o metodologías tradicionales. Como señaló posteriormente durante el debate, “si pudiéramos resolver los problemas actuales con los métodos existentes, ya los habríamos resuelto”. Para Weston, la creatividad permite precisamente abrir caminos cuando las soluciones conocidas dejan de ser suficientes.


Por su parte, la intervención de Cecilia Tham introdujo otra dimensión clave en el contexto tecnológico actual: la relación entre la creatividad y lo futurible. Desde su experiencia en Futurity Systems, explicó que el pensamiento creativo permite imaginar escenarios alternativos y anticipar transformaciones antes de que se materialicen. Este enfoque resulta especialmente útil en sectores donde la tecnología evoluciona rápidamente y las organizaciones necesitan adaptarse de forma continua.


En su opinión, la creatividad no consiste únicamente en generar ideas nuevas. Para ella, se deben reinterpretar los problemas desde perspectivas distintas y descubrir oportunidades que inicialmente no son evidentes.

Creatividad, ciencia y liderazgo

La segunda parte de la sesión tomó la forma de debate, moderado por el profesor de EADA Franc Ponti, quien orientó la conversación hacia una cuestión fundamental: por qué, a pesar de su importancia para la innovación, la creatividad sigue percibiéndose en muchas empresas como una habilidad secundaria. En este sentido, Ponti abrió el diálogo con una reflexión sobre esa percepción en el mundo corporativo, donde la creatividad se considera algo parecido “a una soft skill”. 


A partir de esta idea, planteó al panel si la creatividad debiera entenderse más bien como una disciplina con fundamentos científicos, capaz de estudiarse y desarrollarse de forma sistemática.


La conversación derivó entonces hacia el papel de las organizaciones. Ponti defendió que el verdadero desafío, más allá de pedir a las personas que sean creativas, consiste en construir entornos que favorezcan esa creatividad, una cultura creativa e innovadora, y no reclamar a los cinco minutos resultados, puesto que se asustan.


Esta reflexión conectó con las intervenciones del resto de participantes, que coincidieron en señalar que la creatividad no depende únicamente del talento individual, sino también del contexto organizativo y de la cultura empresarial.

¿Se puede medir la imaginación?

Otro de los temas que surgió durante el debate fue la dificultad de evaluar la creatividad con indicadores tradicionales. En un entorno empresarial acostumbrado a medir el rendimiento, la eficiencia o el retorno de la inversión, la imaginación resulta más difícil de cuantificar. Pero, como sostuvo Ponti, “no existen KPI para la imaginación”. A pesar de esta dificultad, los participantes coincidieron en que la creatividad tiene un impacto directo en la innovación y en la competitividad de las organizaciones.


La sesión concluyó con varias reflexiones sobre cómo fomentar la creatividad tanto a nivel individual como organizativo. Entre las ideas que surgieron durante el debate, destacaron tres: que debemos dedicar tiempo a la reflexión y al pensamiento libre; que hay que rodearse de perspectivas diversas, y que debemos entender la creatividad como una capacidad que puede entrenarse. En este sentido, los participantes coincidieron en que la imaginación funciona como un músculo: cuanto más se utiliza, más se fortalece.

Cómo liderar la innovación en un entorno tecnológico

El diálogo moderado por Franc Ponti en el 4YFN del Mobile World Congress dejó una conclusión clara: la tecnología puede amplificar la creatividad, pero en ningún caso sustituirla. En un entorno empresarial cada vez más automatizado, la capacidad humana de formular preguntas nuevas, conectar disciplinas distintas e imaginar soluciones inesperadas se convierte en una ventaja estratégica para las organizaciones.


Desde esta perspectiva, la creatividad deja de ser un rasgo individual para convertirse en una competencia clave de liderazgo e innovación, un enfoque que EADA integra en sus programas de formación directiva para preparar a los profesionales que liderarán la transformación empresarial en los próximos años.

Image
franc-ponti-4yfn