Durante unas horas, el pasado 17 de abril de 2026, el campus Provença de la EADA Business School dejó de ser un edificio para convertirse en un recorrido. Un espacio en movimiento donde cada planta proponía una conversación distinta y donde las ideas no se presentaban, sino que se activaban.
El EADA Annual Meeting 2026 volvió a reunir ese viernes de abril a centenares de participantes bajo un mismo hilo conductor —What matters—, no tanto como un lema, sino como una pregunta abierta. A partir de ahí, el evento se desplegó como una experiencia inmersiva en la que la empleabilidad, la innovación, el emprendimiento, la sostenibilidad y la cultura organizativa se abordaron desde la práctica y el intercambio directo entre profesionales, alumni y expertos.
Pero, como señalamos, más que un programa, el EAM volvió a ser un recorrido. Y, como en todo recorrido, lo importante no era solo llegar, sino lo que sucedía en su transcurso.
Talento en transformación en la planta 4
La cuarta planta puso el foco en una de las grandes cuestiones del presente: cómo evoluciona el talento en un entorno atravesado por la inteligencia artificial. Andreu Ortiz (Xpand International) sintetizó el cambio con una idea contundente: “Humano + IA = superpoder”. Lejos de plantearla como una amenaza, defendió que la IA actúa como una “armadura que multiplica”, siempre que se adopte con el enfoque adecuado.
Ortiz también advirtió del impacto que este cambio tendrá en el empleo: una parte significativa de la fuerza laboral deberá recapacitarse en los próximos años para adaptarse a nuevos roles, mientras otros desaparecerán o se transformarán. “La pregunta es cómo manejarla”, planteó, en referencia a la inteligencia artificial y a la necesidad de un cambio de mentalidad.
Pero la transformación no es solo tecnológica. Las alumni Inês Marques, Juliana Ospina y Stephanie Hoyle abordaron el paso de empleado a empleador como un proceso que implica repensar la propia identidad profesional.
“Emprender exige pensar a largo plazo: construir cultura, marca y visión”, apuntó Marques. Por su parte, Hoyle subrayó que “el cambio no es fácil, implica renuncias”, y que debe hacerse desde la coherencia personal. Ospina, desde la perspectiva de quien selecciona talento y también ha sido seleccionada, fue directa: hoy se valora más “la actitud, el coraje y la ambición” que la linealidad de un CV. En ese contexto, el currículum deja de ser un recorrido previsible para convertirse en una narrativa que debe explicarse con sentido.
El ecosistema barcelonés, en la planta 5
La quinta planta amplió el foco hacia el entorno, con Barcelona como caso de estudio. El profesor de EADA Joan Albert Garcia Moga trazó un recorrido histórico que conectó la innovación con la ciudad: desde el primer telégrafo eléctrico hasta los grandes hitos contemporáneos. Su idea central fue clara: muchas ideas innovadoras se pierden si no encuentran un ecosistema que las impulse. “Innovar no es solo crear, sino saber cuándo y cómo introducir una idea”, planteó, situando el contexto como un factor decisivo. De ahí que el éxito de una iniciativa dependa, a su juicio, de la combinación de talento, momento y entorno. Y Barcelona, en este sentido, no es solo el lugar donde ocurren las cosas, sino una de las condiciones que las hacen posibles.
Escuchar para construir en la planta 6
El recorrido continuó en la sexta planta, donde el emprendimiento se abordó desde la experiencia directa, en formato de conversación. Alex Torras (Unifit) y Arturo J. Gil (Studenfy y CampusWise), moderados en un podcast por Umberto Salerno, coincidieron en una idea fundamental: “Escuchar es tan importante como tener una idea”.
La validación constante, el feedback del usuario y la definición de una hoja de ruta clara se consolidaron como elementos clave en cualquier proyecto. “Hay que tener una hoja de ruta”, insistió Gil, quien también advirtió sobre la adopción de la tecnología: “Ir hacia la IA porque se tiene pasión por ella, no porque todo el mundo hable”. En este proceso, la automatización aparece como una oportunidad para eliminar tareas de bajo valor y centrar el esfuerzo en lo estratégico, sin perder de vista lo esencial: la relación con el usuario.
Cuando el impacto es estrategia en la planta 7
La séptima planta puso el acento en la relación entre negocio e impacto, con dos perspectivas complementarias. Desde Ecoalf, Manel Echevarría defendió que la sostenibilidad ya no es una opción marginal, sino una tendencia estructural. “Hay mucha gente sensible a este tipo de cosas”, señaló, apuntando a un cambio en el comportamiento del consumidor. La innovación en materiales, la circularidad o el crecimiento de la segunda mano reflejan un modelo en el que la sostenibilidad se integra en la estrategia empresarial y en la propuesta de valor.
Por su parte, Gabriel Becker, de World Central Kitchen, la ONG alimentaria impulsada por el chef español José Andrés, trasladó esta lógica al ámbito humanitario. Su intervención se centró en la capacidad de actuar con rapidez y generar impacto local. “Todo el mundo forma parte de WCK, pero muchos no lo saben aún”, afirmó, ampliando la idea de la participación en el cambio.
Ambas intervenciones convergieron en un mismo punto: el impacto no es un añadido, sino una forma de entender la propia actividad empresarial.
La última planta rompió el ritmo con una propuesta distinta: la improvisación teatral como herramienta para reflexionar sobre el trabajo. A través de Improshow, el humor y la participación del público sirvieron para explorar cómo se relacionan distintas generaciones en el entorno profesional. Situaciones cotidianas, conflictos y dinámicas laborales se reinterpretaron en clave escénica, demostrando que también desde lo inesperado se pueden abordar cuestiones relevantes. Porque entender cómo trabajamos también implica observarnos desde fuera.
Despedida y cierre
La jornada concluyó en un espacio distendido de networking, tanto en la planta de calle como en la planta de la azotea, donde las conversaciones iniciadas a lo largo del recorrido encontraron continuidad. Porque, más allá de las sesiones, el EADA Annual Meeting 2026 dejó una idea clara: entender qué importa no es una respuesta cerrada, sino un proceso compartido. Una construcción colectiva que se activa a través del diálogo, la experiencia y la conexión entre las personas, como aquellas que se dieron cita, en busca de esta experiencia, en el EAM 2026.