La transformación del mercado laboral ya no es una promesa de futuro, sino una realidad en marcha. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, el mundo del trabajo vivirá de aquí a 2030 una reconfiguración estructural de gran alcance: el 22 % de los empleos actuales se crearán o desaparecerán como resultado de fuerzas tecnológicas, económicas, demográficas y climáticas que actúan de forma simultánea.
El informe, elaborado a partir de las respuestas de más de 1.000 empresas que representan a más de 14 millones de trabajadores en 55 economías, ofrece una hoja de ruta clara para líderes empresariales, responsables de talento y organizaciones educativas: el reto ya no es solo crear empleo, sino preparar a las personas para un entorno laboral radicalmente distinto.
Más empleo, pero profundamente distinto
Las previsiones del World Economic Forum apuntan a la creación de 170 millones de nuevos puestos de trabajo hasta 2030, frente a la desaparición de 92 millones. El balance neto es positivo —78 millones de empleos—, pero el dato relevante no es la cantidad, sino la naturaleza del cambio.
Los roles que más crecerán en términos relativos están ligados a la tecnología y la transición verde: especialistas en big data, ingenieros fintech, expertos en inteligencia artificial y aprendizaje automático, desarrolladores de software, ingenieros en energías renovables o especialistas en vehículos eléctricos. Al mismo tiempo, los puestos administrativos y clericales tradicionales —cajeros, personal de banca, administrativos o introducción de datos— figuran entre los que más rápidamente disminuirán.
Este desplazamiento no responde únicamente a la automatización. Es el resultado de la convergencia entre digitalización, inteligencia artificial, presión sobre costes, envejecimiento demográfico y cambios en los modelos de negocio.
La inteligencia artificial: ¿sustitución o colaboración?
La inteligencia artificial y el procesamiento de la información son, con diferencia, los factores más transformadores del mercado laboral. El 86 % de las empresas encuestadas espera que estas tecnologías transformen su negocio antes de 2030.
Sin embargo, el informe introduce un matiz clave: no todo es automatización. De aquí a cinco años, las tareas realizadas exclusivamente por humanos pasarán del 47 % al 33 %, pero una parte relevante del trabajo se realizará mediante colaboración entre personas y tecnología. La frontera entre humanos y máquinas se está desplazando, y las decisiones que se tomen hoy determinarán si la IA se utiliza para sustituir talento o para amplificar capacidades.
Para las organizaciones, esto implica un cambio profundo en el diseño del trabajo, el liderazgo y la gestión del desempeño. Para los profesionales, exige aprender a trabajar con la tecnología, no contra ella.
El gran desafío: las habilidades
Uno de los datos más reveladores del informe es que el 39 % de las competencias actuales de los trabajadores se transformará o quedará obsoleta antes de 2030. Aun así, esta cifra es menor que en ediciones anteriores, lo que sugiere que empresas y profesionales están reaccionando.
Las habilidades más demandadas ya no son únicamente técnicas. El pensamiento analítico encabeza la lista de competencias clave, seguido de la resiliencia, la flexibilidad, la capacidad de adaptación y el liderazgo con influencia social. Junto a ellas, crecen con fuerza las competencias digitales —IA, big data, ciberseguridad, alfabetización tecnológica— y habilidades humanas como la creatividad, la curiosidad y el aprendizaje continuo.
El mensaje es claro: el futuro del trabajo no es solo tecnológico, es profundamente humano.
Si el mercado laboral mundial estuviera formado por 100 personas, 59 necesitarían formación adicional antes de 2030. Las empresas son conscientes de ello: el 85 % planea priorizar la recualificación de su plantilla y el 50 % prevé trasladar talento desde roles en declive hacia funciones emergentes.
Sin embargo, el informe también advierte de un riesgo relevante: 11 de esas 59 personas podrían no recibir la formación necesaria, quedando en una posición de vulnerabilidad laboral. Este dato subraya la dimensión social del reto y la necesidad de colaboración entre empresas, instituciones educativas y políticas públicas.
Más allá de las cifras, el Future of Jobs Report 2025 plantea una cuestión de fondo: cómo preparar a las personas directivas para liderar organizaciones en un contexto de cambio permanente, incertidumbre y creciente exigencia social.
En este escenario, la formación directiva adquiere un papel estratégico. Desarrollar competencias técnicas avanzadas es imprescindible, pero insuficiente si no va acompañado de habilidades humanas, visión ética, pensamiento crítico y capacidad de generar impacto positivo desde la empresa.
En EADA Business School trabajamos precisamente desde esta convicción: formar y acompañar a profesionales del mundo empresarial con las herramientas —hard y soft skills— necesarias para impulsar organizaciones más competitivas, sostenibles y responsables. Nuestro propósito es preparar a líderes capaces de provocar un efecto multiplicador en sus organizaciones y en su entorno, contribuyendo de forma tangible a una economía más inclusiva y a una sociedad con mayor impacto positivo.
En un mercado laboral en plena transformación, el verdadero diferencial no será solo anticipar los cambios, sino liderarlos con criterio, conocimiento y compromiso. Ahí es donde la educación directiva marca la diferencia.