La quinta planta del EADA Annual Meeting 2026 ampliaba el foco. Tras una cuarta planta centrada en el talento, aquí la conversación se desplazaba hacia el contexto en el que ese talento se desarrolla. Bajo el eje “Barcelona matters”, un par de sesiones exploraban el papel del ecosistema como factor clave en la innovación y el crecimiento empresarial.
En el Aula 52, la sesión “Barcelona matters: Por qué las grandes corporaciones instalan su hub de innovación en Barcelona”, reunió a Martina Hermann (Bayer) y Sergio Antonio Zaforas (HP) para responder a esa pregunta concreta. Desde el inicio, la conversación se situó en una idea compartida: el atractivo de la ciudad solo se explica por la combinación de diversos factores.
En dicha sesión se apuntó que Barcelona ofrece un talento internacional que para las multinacionales es muy importante, tras subrayar la necesidad de incorporar miradas diversas para resolver problemas globales. Una diversidad que en Barcelona ya se da, puesto que existen equipos formados por decenas de nacionalidades que trabajan desde la base de la capital catalana en operaciones repartidas por todo el mundo.
Pero el talento, por sí solo, no basta sin que el entorno acompañe. A lo largo de la sesión, el concepto de ecosistema apareció como un elemento vertebrador. La colaboración con las universidades, la existencia de redes profesionales activas y la celebración de grandes eventos internacionales como el Mobile World Congress (MWC) configuran un entorno que atrae a las empresas y las conecta entre sí, un networking muy grande que es muy enriquecedor para las corporaciones. Y dicha dinámica funciona en ambas direcciones: las compañías se benefician del entorno, pero también contribuyen a fortalecerlo.
Según el representante de HP, Barcelona no es solo un buen lugar para instalar operaciones, sino un espacio donde esas operaciones evolucionan y la apuesta pasa del músculo al cerebro. Se explicó al describir la transformación de los hubs: de centros operativos a nodos con capacidad de decisión e influencia global. En ese sentido, HP ha pasado de tener Barcelona como un centro de producción a considerarlo un hub estratégico con enfoque en innovación, AI, sostenibilidad y transformación digital.
En el caso de Bayer, ha pasado de ser un centro financiero a un espacio donde se incuban iniciativas que después se escalan a nivel global. Ambos coinciden en que mantienen una colaboración bidireccional con universidades, clústeres y eventos de innovación.
Lo que se respiraba en la quinta planta del campus de Provença iba más allá de la conversación: el ecosistema no solo atrae talento, sino que condiciona el tipo de valor que se genera. Y ahora, la interacción se produce de manera constante con el entorno.
En ese punto, el ecosistema de Barcelona aparece como un contexto favorable y también como una plataforma de lanzamiento. Sectores como la arquitectura, la industria y la tecnología —arraigados históricamente a la historia de la ciudad— se combinan con las nuevas dinámicas digitales para generar un entorno especialmente propicio para la innovación.
Pero ese equilibrio no está exento de desafíos. A medida que avanzaba la conversación, surgieron también los límites del modelo. La competencia entre ciudades por atraer talento y empresas es creciente, y factores como la burocracia o la dificultad para incorporar talento internacional pueden frenar ese dinamismo. La necesidad de “eliminar fricciones regulatorias y burocráticas” en los procesos administrativos se planteó como uno de los aspectos a mejorar para mantener la competitividad en el caso barcelonés.
Barcelona, un polo evolutivo a lo largo de la historia
En esa misma lógica de ecosistema, la otra sesión que se desarrolló en la quinta planta, a cargo de Joan Albert G. Moga, profesor de EADA, titulada “Barcelona matters: El desenvolupament de Barcelona com a hub d’innovació” profundizó en el papel de Barcelona como generadora histórica de oportunidades. A partir de un recorrido que combinaba ejemplos culturales, urbanísticos y tecnológicos, se puso el foco en cómo el talento no surge de forma aislada, sino en contextos que lo hacen posible. Desde iniciativas impulsadas por la propia ciudadanía –como la construcción de la basílica de Santa María del Mar– hasta hitos tecnológicos desarrollados en la ciudad, como las primeras pruebas de la hélice naval, el telégrafo eléctrico y el submarino, la idea de fondo fue clara: la innovación nace de la necesidad y se consolida cuando existe un entorno que la impulsa.
Ese entorno no es solo histórico, sino acumulativo. El diseño del Eixample, las exposiciones universales, el modernismo o, más recientemente, los Juegos Olímpicos han contribuido a configurar una ciudad pensada para atraer y desarrollar talento. En ese sentido, Barcelona funciona como escenario y también como plataforma: un espacio donde convergen la empresa, el conocimiento y las oportunidades. La consolidación de distritos como el 22@ o la capacidad de atraer los eventos globales refuerzan esa idea de ecosistema activo, donde la innovación depende de las ideas y de contar con el contexto adecuado, en el momento adecuado, para hacerlas crecer.
Aun así, el balance general fue claro: Barcelona sigue funcionando como un polo de atracción y, sobre todo, como un lugar donde el talento se establece permanentemente, en contraste con otros hubs más transaccionales o con una mayor rotación.
El recorrido por la planta quinta dejaba así una idea de fondo que conectaba con el conjunto del evento: la innovación no depende únicamente de las empresas, sino del entorno en el que operan. Y ese entorno, en el caso de Barcelona, la capital catalana actúa como un facilitador que multiplica las posibilidades de desarrollo.
En suma, el planteamiento global de la quinta planta dibujó una lógica clara: el valor ya no se genera solo dentro de las organizaciones, sino en su capacidad de interactuar con el ecosistema que las rodea. Un ecosistema que no es estático, sino que se construye y se redefine constantemente a través de las conexiones entre el talento, las empresas y las instituciones, algo que sucede en Barcelona.