Image
Prospectivas para la economía mundial en una era de ruptura: liderar en tiempos de incertidumbre
Junio 15, 2026

Vivimos un momento histórico marcado por una paradoja cada vez más evidente. Nunca antes la humanidad había disfrutado de un periodo tan prolongado de crecimiento económico, progreso tecnológico y mejora de las condiciones de vida. Y, sin embargo, pocas veces líderes empresariales, instituciones y ciudadanos han percibido el futuro con tanta incertidumbre.

Precisamente para reflexionar sobre esta realidad, EADA Business School tuvo el privilegio de acoger la sesión exclusiva “Prospects for the World Economy in an Age of Rupture”, protagonizada por Martin Wolf, Chief Economics Commentator del Financial Times y una de las voces más influyentes del mundo en el análisis de la economía global y la geopolítica.

Su visita a EADA se produjo apenas un día después de recibir el Premio Cercle d’Economia a la Construcción Europea, entregado por S.M. el Rey Felipe VI en reconocimiento a su destacada contribución al pensamiento económico y al fortalecimiento del proyecto europeo. Su presencia en EADA brindó una oportunidad excepcional para analizar los desafíos y oportunidades que definirán las próximas décadas.

Image
martin-wolf-edits-51
Image
global-series-prospects-for-the-world-economy-in-an-age-of-rupture-martin-wolf-48

Lo que sabemos y tendemos a ignorar

Una de las ideas más sugerentes de la intervención de Martin Wolf fue que muchos de los grandes cambios que transformarán la economía mundial no son imprevisibles. De hecho, algunos de ellos son plenamente conocidos.

El primero es la transformación demográfica. El envejecimiento de la población en gran parte del mundo desarrollado plantea desafíos significativos para la sostenibilidad de los sistemas económicos y sociales, al tiempo que intensifica los debates sobre movilidad global y migraciones.

El segundo es el cambio climático. Aunque sus consecuencias específicas pueden variar, la dirección general es clara: el aumento de las temperaturas globales incrementará la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, generando importantes costes económicos y sociales.

El tercero es la aceleración tecnológica. La revolución de la inteligencia artificial, junto con los avances en energías renovables, automatización y digitalización, está transformando profundamente la forma en que trabajamos, producimos y competimos.

A ello se suma una cuarta certeza: la capacidad histórica de crecimiento de la economía mundial. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el PIB global ha experimentado una expansión sin precedentes. Incluso en medio de crisis financieras, pandemias o conflictos geopolíticos, la economía global ha demostrado una notable resiliencia.

Finalmente, Wolf destacó el ascenso continuado de Asia como uno de los grandes vectores de transformación económica global. Aunque China seguirá desempeñando un papel central, otras economías asiáticas ganarán progresivamente relevancia en el nuevo equilibrio mundial.

Las fragilidades de nuestro tiempo

Pero si existen tendencias previsibles, también existen fragilidades que pueden alterar significativamente su evolución.

La primera es geopolítica. Estamos asistiendo a un desplazamiento gradual del equilibrio de poder global, acompañado por el auge de movimientos nacionalistas y populistas en distintas regiones del mundo. Este fenómeno está poniendo a prueba algunos de los pilares que han sostenido el orden internacional durante las últimas décadas: las alianzas occidentales, las instituciones multilaterales y la capacidad para alcanzar acuerdos globales en ámbitos tan relevantes como el comercio o el clima.

En paralelo, observamos una creciente tensión entre democracia y autoritarismo. Como señaló Wolf, numerosos indicadores apuntan a una progresiva erosión democrática en distintas partes del mundo, fenómeno que algunos analistas ya describen como una “recesión democrática”.

Otra vulnerabilidad importante es la posible fragmentación de la globalización. Aunque no estamos ante una desglobalización plena, sí existen señales de una creciente regionalización de las cadenas de suministro, una mayor competencia estratégica entre bloques económicos y un aumento de las barreras comerciales.

A ello se añade el elevado nivel de endeudamiento global. Tanto las economías avanzadas como muchas economías emergentes mantienen niveles de deuda históricamente elevados, lo que limita su margen de maniobra ante futuras crisis.

La era Trump y la política de la incertidumbre

Wolf dedicó una parte de su análisis al impacto de la nueva presidencia de Donald Trump sobre la economía internacional.

Más allá de las decisiones concretas adoptadas hasta la fecha, el elemento central es la incertidumbre. Los mercados, las empresas y los gobiernos operan en un entorno donde resulta cada vez más difícil anticipar la dirección futura de las políticas comerciales, regulatorias y geopolíticas de la principal potencia económica mundial.

Las tensiones comerciales continúan siendo un factor relevante. Aunque Estados Unidos se ha alejado de algunos escenarios de proteccionismo extremo que se contemplaban inicialmente, la imprevisibilidad sigue siendo elevada y genera importantes efectos sobre los flujos globales de comercio e inversión.

Asimismo, los conflictos en Oriente Medio y su potencial impacto sobre los mercados energéticos constituyen otro foco de preocupación. En un mundo profundamente interconectado, los shocks geopolíticos pueden trasladarse rápidamente a la inflación, los tipos de interés y las perspectivas de crecimiento económico.

Razones para el optimismo

Sin embargo, el mensaje final de Martin Wolf estuvo lejos del pesimismo.

Sí los riesgos son reales, también lo son las oportunidades.

La inteligencia artificial aparece como una de las tecnologías con mayor potencial transformador desde la revolución digital. Aunque todavía es pronto para conocer con precisión su impacto económico definitivo, la magnitud de las inversiones que se están realizando refleja la convicción de que estamos ante un cambio estructural de enorme alcance.

La transición energética constituye otra fuente de optimismo. La rápida reducción de los costes de las energías renovables está acelerando su adopción a escala global y creando nuevas oportunidades de crecimiento, innovación y competitividad.

Al mismo tiempo, la capacidad de generación de conocimiento sigue expandiéndose. El dinamismo de los ecosistemas de innovación, el crecimiento de la inversión en capital riesgo y el avance científico y tecnológico continúan impulsando nuevas posibilidades de desarrollo económico.

Incluso regiones que hoy afrontan importantes desafíos, como África, podrían convertirse en protagonistas de nuevas etapas de crecimiento gracias a la adopción tecnológica, la expansión de su población activa y el acceso a nuevos mercados.

Liderar en una era de ruptura

Quizá la principal conclusión que podemos extraer de este encuentro es que la incertidumbre no debe confundirse con el pesimismo.

El mundo afronta transformaciones profundas. Algunas son previsibles; otras surgirán de manera inesperada. Existen riesgos evidentes asociados a la fragmentación geopolítica, la polarización política, el cambio climático o la volatilidad económica. Pero también existen fuerzas poderosas que continúan impulsando el progreso: la innovación tecnológica, la capacidad emprendedora, la cooperación internacional y el potencial humano.

En este contexto, el papel de las organizaciones y de quienes las lideran resulta más relevante que nunca. La capacidad para tomar decisiones en entornos complejos, gestionar la incertidumbre y mantener una visión de largo plazo será un factor diferencial para construir organizaciones resilientes y sostenibles.

Desde EADA Business School seguiremos promoviendo espacios de reflexión y diálogo que permitan comprender mejor los grandes desafíos de nuestro tiempo y contribuir al desarrollo de un liderazgo capaz de generar impacto positivo en una sociedad en constante transformación.

Dr. Jordi Díaz

Dr. Jordi Díaz

Dean y Director General

EADA Business School
España